Rogelio García Macedonio
Responsable del regional Sureste
“...aquí ya no mandan los banqueros, la partidocracia, el poder
mediático, el fondo monetario y la burocracia internacional, la
"peluconería" (los ricos), ni países extranjeros, aquí manda, el pueblo ecuatoriano...” declaró Rafael Correa.
La heroica victoria del presidente Rafael Correa en las elecciones del
17 de febrero, revela un apoyo mayoritario del pueblo de Ecuador a su propuesta
y a su gestión. Más heroica aún, por haberse alcanzado no sólo frente a
la oligarquía y la derecha locales, sino ante una alianza de fuerzas del
capital internacional, que con el activo concurso de la CIA y otros servicios
especiales imperialistas se oponen a la Revolución Ciudadana liderada por
Correa. Correa se alzó con 56.67 por ciento de los votos, 34 puntos por encima
de su rival más cercano, el banquero Guillermo Lasso, favorito de la derecha
más neoliberal; el abanderado de Alianza PAIS ganó en 23 de 24 provincias;
contará con mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, alrededor de 100 sobre
137 escaños.

La aplastante victoria de Correa es explicable porque pudo estabilizar
el país: antes de que asumiera el mandato, el país se encontraba en una crisis
política, económica y social (como consecuencia de las políticas neoliberales
que caracterizaron a la región). Desde su ascenso al poder impulsó la Revolución
Ciudadana (proyecto que ha sido pilar de su gobierno, que incluye políticas
sociales que ayudan a la clase trabajadora del país), apoyado por Alianza PAIS,
la cual propone cinco ejes rectores: 1) la
reestructuración del congreso y otros organismos del Estado, por medio de una
asamblea constituyente de plenos poderes cuyos miembros fueron elegidos en el
2007 por voto popular; 2) la lucha contra la corrupción; 3) la nueva
orientación de la política económica con un sentido más nacionalista, apoyando
la producción nacional, cuidando una distribución más equitativa de la riqueza
e incrementando las relaciones económicas regionales con un fuerte acento
antiimperialista; 4) revolución, educación y salud, buscando ofrecer una educación
de calidad y en cantidad y, pensado en ofrecer mejores servicios de salud a
menores costos, protegiendo a los estratos sociales más vulnerables; 5) rescate
de la dignidad, soberanía y búsqueda de la integración latinoamericana,
buscando la soberanía con respecto a las instituciones políticas y económicas
de EE.UU. y Europa, e impulsando una integración regional más sólida.
El triunfo de Alianza PAIS, el triunfo de Correa, el triunfo de la Revolución
Ciudadana, confirman el creciente apego popular por alternativas diferentes
al neoliberalismo, que han llegado a los gobiernos de América Latina y el
Caribe. Se deja ver en los países latinoamericanos, la misma lealtad del
electorado a esas opciones en Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Venezuela y
Nicaragua.
Esperemos que más temprano que tarde, se conforme un bloque económico y
político poderoso, capaz de hacer integrar a toda América Latina, con un
enfoque más humanista.